domingo, 21 de diciembre de 2025

Cientos de compañer@s se han encontrado en Diciembre en las comidas de Navidad.

Habitualmente las comidas de Navidad se celebran juntando a compañer@s de las diferentes secciones de trabajo, grupos de jubilad@s y Colectivos surgidos por la coincidencia laboral durante muchos años en las zonas de trabajo de las distintas factorías.

En algunos casos se difunden y comparten fotos en las redes sociales, lo cuál amplifica la difusión de los encuentros propiciando saludos y comentarios favorables para las personas que aparecen en las imágenes.

Este año el compañero Antonio Aguilera ha publicado un reportaje de fotos con un emotivo texto sobre el Encuentro de la sección sindical de CC.OO. de Tablada que se celebró el día 18 del mes en curso. Lo difundo a continuación:

Antonio Aguilera Ramos

reoptsnSod95573e1m0ap2:381aa r s a5g1d014i1i09f d68  mmig10i11g286al12a.c0tehlb.he ·(enlace a la publicación)

Compañeras y compañeros, en estas Navidades, al reunirnos, es inevitable hablar de memoria, de poder colectivo y, sobre todo, de futuro. Pero no desde la nostalgia, sino desde lo vivido, desde lo compartido, desde lo que nos ha traído hasta aquí. Porque Comisiones Obreras no se explica sin personas que, en su momento, entendieron que organizarse no era cómodo, pero sí necesario. Que los derechos no caían del cielo. Y que el miedo, cuando se comparte, pesa menos.

Esa es la memoria que importa. La que no se guarda en un cajón. La que se practica. Y desde ahí, hablemos del poder, sin miedo a la palabra.

CCOO siempre ha tenido poder. No el del despacho, sino el de estar, el de aguantar, el de decir “hasta aquí” cuando hacía falta. Un poder colectivo, a veces incómodo, pero profundamente útil.

Nada de eso existiría sin sustrato, sin suelo firme. Ahí están Saborido, Paco Acosta y Miguel Nogales, Tejada, Raya, Jaime… y nuestro Pepe García, con perdón, a quien siempre querré y admiraré. No como pasado cerrado, sino como una forma de hacer sindicalismo con firmeza, con cercanía y con verdad.

Ellos hicieron suelo. Y cuando hay suelo, se puede caminar. Sobre ese suelo vinieron otros. Ricardo y Baus, leyendo bien los tiempos, sujetando cuando tocaba sujetar y empujando cuando era necesario empujar. Y después, con naturalidad, Raúl y quien os habla, Aguilera. No como final de nada, sino como parte del hilo. Porque aquí nadie empieza desde cero y nadie camina solo.

Y en esa misma lógica de continuidad quiero mantener un momento especial para saludar y reconocer a mi compañero José Antonio Ortega, “El Niño”. Siempre cercano, siempre comprometido, una pieza importante en este camino colectivo. Tu esfuerzo, tu presencia y tu energía nos recuerdan que CCOO se sostiene en personas como tú.

Para mí, esa continuidad se entiende muy bien mirando a mi amigo Alfonso, que ha sido llamado a las alturas. No a desaparecer, sino a asumir un cargo mayor, a seguir empujando desde otro lugar.

Cuando alguien como Alfonso da ese paso, la organización no se debilita: se ensancha. Y la continuidad sigue clara en Roberto y Manuel. Sí, ahora es vuestro tiempo. No porque otros se vayan, sino porque habéis llegado. Porque habéis estado, habéis aprendido y ahora asumís.

Como es también el tiempo de mi amiga Ana, de mi amiga Adela y de mi amigo Escobar. Personas distintas, miradas distintas, pero una misma manera de entender el sindicalismo. Todo un placer caminar con vosotros.

Hoy quiero tener también un recuerdo sincero para quienes, por motivos diversos, no han podido estar aquí: Para Pepillo, algo griposo. Y para quienes siempre están, aunque no puedan venir. Y muy especialmente para mi amiga María del Carmen, siempre presente en lo esencial aunque, Dios mediante, hoy ausente y, aunque no creyente, goza de lo reservado a los que han sido buenos o buenas en el buen sentido de la palabra marcharina; en ello confío, en el merecido cielo reservado a aquellas personas que aquí lucharon por los demás. Faltan muchos más, y no me olvido de ellos: Alejandra, Laura, Caravaca y nuestro amigo y coetáneo mío, Cerré.

Porque esta organización también es eso: saber nombrar a quienes no están y sentirlos igualmente cerca.

Y permitidme ahora abrir el foco. Quiero acordarme de todas y todos los afiliados y afiliadas de Comisiones Obreras. De quienes estáis hoy aquí, de quienes estuvieron antes, y de quienes estoy convencido que seguiremos siendo. Y, sobre todo, de aquellas y aquellos que habéis llegado al convencimiento de que CCOO, más que unas siglas, es un instrumento útil para luchar por la mejora de vuestras condiciones. Porque fuimos, somos y seremos un instrumento efectivo en la mejora de las condiciones de trabajo y en la garantía de la seguridad. Una seguridad entendida no solo como normas o protocolos, sino como cuidado, dignidad y protección real de las personas.

Eso es continuidad. No que todo siga igual, sino que lo importante no se pierda. Que la memoria no pese, que el poder no se privatice, y que el futuro no dé miedo.

El mundo del trabajo ha cambiado: es más frágil, más rápido, más individual. Y precisamente por eso, un sindicato que cuide, que escuche y que esté sigue siendo imprescindible.

Hoy no hablamos de finales. Hablamos de tiempo compartido. Del que fue, del que es, y del que vendrá mientras haya alguien dispuesto a dar un paso al frente por los demás. Y poder decir todo esto aquí, mirando a esta sala, sabiendo que hay hilo, sentido y futuro, es —de verdad— todo un placer.

Así que brindemos. Por la memoria que nos sostiene, por el poder colectivo que nos cuida, y por el futuro que seguimos construyendo juntos.

Salud, compañeras y compañeros, y felices fiestas. 

(En el texto de Antonio falta mencionar a Pedro Miguel González <Pery> que también estuvo presente y, asimismo, a <el Dindi> Eduardo Saborido hijo)

 













Algunos de los jubilados que aparecen en las imágenes anteriores habían participado en el Encuentro de la Peña QUE BIEN TE VEO celebrado el día 10 de diciembre:

 



 Anteriormente, el día 4, el Colectivo Los Máquinas celebró el Encuentro anual y difundieron varias fotos de dicho día:

 











 En todos los encuentros se brindó por l@s compañer@s que ya no están físicamente entre nosotros pero que son –y serán- inolvidables siempre.

 

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