martes, 6 de diciembre de 2022

100 años de industria aeronáutica en España. 100 años de luchas obreras, represión y conquistas sindicales. (Primera parte: del año 1923 al 1930)

 El próximo año se conmemoran los 100 años de la industria aeronáutica en España. Los medios de difusión masiva van a resaltar los logros industriales y tecnológicos que se han alcanzado durante un siglo. Esos logros son el fruto de miles de trabajadores en sucesivas generaciones que han aportado manualmente e intelectualmente su fuerza de trabajo y su capacidad organizativa para la fabricación aeronáutica y aeroespacial.

 Corresponde a los sindicatos de clase dar a conocer esa aportación humana: sus luchas constantes para mejorar las condiciones de vida y de trabajo, las reivindicaciones planteadas, los sacrificios y sufrimientos vividos, las conquistas sindicales,... y también el contexto socioeconómico y político que ha marcado la historia más contemporánea a nivel local, estatal y mundial. Y un dato a tener en cuenta es que muchos de l@s actuales trabajador@s de AIRBUS encarnan la continuación familiar que iniciaron sus antepasados desde hace un siglo.

Construcciones Aeronáuticas (CASA) se constituyó el 3 de marzo de 1923. Esta fecha es la referencia común que sitúa la creación de la industria aeronáutica en España. Su principal impulsor fue José Ortiz-Echagüe, hombre de intensa trayectoria que destacó como empresario arriesgado, piloto, fotógrafo y que estaba vinculado a la Escuela de Ingeniería Militar en Guadalajara.

CASA empezó como compañía mercantil (empresa privada) con el apoyo de varios accionistas, banqueros y la empresa francesa Société Anonyme des Ataeliers d'Aeronautique presidida por Louis Breguet. Éste empresario francés se incorporó como Vicepresidente del Consejo de Administración en 1924.

GETAFE

La primera factoría se construye en Getafe en una finca que después fue la Base Aérea de Getafe y que entonces se situaba entre el Aeródromo Militar y la línea férrea Madrid-Alicante.

 Los primeros aviones que se construyen son los Breguet, aviones militares con tecnología francesa y que estaban dotados de motores Lorraine (de Francia) y  Hispano Suiza (de España). Entre las diferentes versiones, con licencia francesa en tres contratos, se llegan a fabricar 206 aviones.

La factoría se organiza en diversas secciones y con la maquinaria usual en aquellos años:

Forja, Fundición, Tratamientos Térmicos y Superficiales (Cadmiado y Anodizado), Máquinas de tornos, fresas, rectificadoras, taladradoras, cepillos de desbaste, prensas, chapistería mecánica, taller de sastrería que confeccionaba telas para fuselajes y alas.

El pueblo de Getafe comenzó a experimentar un crecimiento constante ya que la instalación de nuevas industrias en el sector del metal propició un proceso migratorio desde otras regiones del país. Ya entonces se empieza a configurar un tejido industrial de pequeñas y medianas empresas como el sector auxiliar de grandes empresas.

El aumento de la población obrera engendraba problemas de abastecimiento alimentario, hacinamiento en escasas viviendas, falta de plazas escolares y deficiente sanidad.

 La clase trabajadora en todo el país realizaba huelgas y manifestaciones reivindicando mejoras salariales, reducción de jornadas y derechos sociales. En este contexto, en CASA se crearon Comedores y Cantinas (1925) Seguro de Enfermedad, Maternidad y Fallecimiento (1926) y la concesión de Anticipos salariales.

 








CÁDIZ

En 1927 se empieza a construir una factoría en la zona de Puntales (Cádiz) con dos hangares con salida directa al mar. Emplazamiento idóneo para la fabricación de hidroaviones que pueden despegar y aterrizar sobre el agua. En 1928 se inaugura la Factoría añadiéndole un edificio para almacenes y oficinas. 

Se fabricaron allí los Hidroplanos Dornier (fabricante alemán) con supervisión directa de ingenieros de Alemania.

 La factoría tenía máquinas herramientas para realizar trabajos de chapistería, carpintería, taller de entelado para alas, pintura y un torno revolver para fabricar tornillos. En 1930 también se instaló una sección de Tratamientos Superficiales para anodizado electrolítico que fue pionera en todo el país. Se fabricaron 28 hidroaviones (Torpederos, Vickers Wildebeest y el Super-Wal NUMANCIA).

Los trabajadores gaditanos también se movilizaron y consiguieron los mismos derechos sociales que ya se venían disfrutando en Getafe.







 

A finales de la década, CASA comenzó a adquirir prestigio internacional ya que aviones fabricados en Getafe realizaron travesías de miles de kilómetros en históricos vuelos intercontinentales. 

En 1929 se construyó un prototipo de Avionetas CASA y en años posteriores varias series que suponían la madurez industrial de fabricar productos propios con materiales enteramente metálicos e innovaciones singulares como las alas plegables.



 

SEVILLA

En los años veinte nacía una ciudad distinta a la del Siglo XIX. La capital de Sevilla iba a ser el escenario de la Exposición Iberoamericana en 1929 y la construcción de edificios nuevos así como de infraestructuras proporcionaba trabajos de albañilería a miles de obreros residentes y a trabajadores, jornaleros y campesinos pobres procedente de pueblos de la provincia. El censo de la población en Sevilla capital era de 205.529 personas en 1920 y acabó la década con 228.729 en 1930.

En el Siglo XX la ciudad comenzó con tres fábricas importantes: la Pirotecnia, la de Artillería y la de Tabacos. Había pequeños talleres pero sobre todo abundantes tiendas familiares.

En la provincia predominaba la agricultura con extensas hectáreas cultivadas de cereales, olivos, arroz, algodón, remolacha, tabaco y cítricos. En cuanto a la propiedad de la tierra, un 2% de terratenientes poseía el 47% de las tierras productivas. Éstos latifundistas solían ser de familias aristocráticas.

La desigualdad social era abismal en los pueblos y a causa de las innumerables inundaciones causadas por el desbordamiento del río Guadalquivir los jornaleros permanecían parados por semanas -incluso meses- y las familias subsistían en condiciones de pobreza extrema y de miseria.

 En la ciudad la gente más humilde también sufría "las riadas" agravándose las pésimas condiciones de las viviendas, el abastecimiento de agua potable, la alimentación, la higiene, los servicios sanitarios, etc., etc.

Gran parte de la población vivía en patios de vecinos (las corralas) y debido a la inmigración de familias  enteras procedentes de los pueblos surgió el chabolismo en zonas periféricas de la ciudad. Aquella situación evidenciaba un macabro contraste: los albañiles que estaban embelleciendo la ciudad con nuevos edificios vivían en chozos de condiciones infrahumanas. 

Además de los edificios para la Exposición, tanto en la ciudad como en algunos pueblos se acometieron obras públicas de infraestructuras (vías férreas, pantanos, puertos, carreteras,...) y otras que incidían más directamente en la mejora económica y social: mercados de abastos, escuelas, mataderos municipales, alcantarillado, alumbrado, pavimentos, etc.

Para referenciar el prestigio internacional de Sevilla se reactivó la Base Aérea de Tablada  (inaugurada en 1920) con llamativos vuelos de aerodirigibles como el Graf Zeppelín. Se creó una línea marítima Sevilla-Nueva York. Y en abril de 1927 en el Aeródromo de Tablada se inaugura la línea aérea Madrid-Sevilla-Lisboa.

 Pero toda esa aparente bonanza económica ocultaba la otra cara de la moneda porque se produjo a costa de un creciente endeudamiento de las haciendas locales que en muchos casos llevó a situaciones de quiebra y ruina a varios ayuntamientos. Y así mismo, al acabar las obras se extendió el paro y la indigencia por toda la ciudad.

 La Exposición Iberoamericana transcurrió durante un año (del 9 de mayo de 1929 al 21 de junio de 1930) y dejó un legado arquitectónico que pervive como uno de los grandes atractivos hispalenses.













 

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).

 

 Precisamente en 1923 se implanta en España la primera dictadura del Siglo XX. El 13 de septiembre el general Miguel Primo de Rivera con el beneplácito del monarca Alfonso XIII consumó un golpe de Estado para apuntalar la Monarquía borbónica y "regenerar" un sistema político corrupto que en su decadencia ponía en peligro hasta la forma de Estado. Durante varias décadas anteriores dicho sistema consistía en el bipartidismo de Conservadores y Liberales que se alternaban en el poder de forma pactada y con elecciones amañadas. En los pueblos imperaba el caciquismo de los grandes terratenientes que controlaban los ayuntamientos y las mismas familias dominantes se iban repitiendo en las alcaldías, en los cargos de concejales y en los empleos municipales. Se aprovechaban del analfabetismo generalizado, de la apatía y la indiferencia que se traducía en abstencionismo electoral.

Aquel régimen político con esas castas de oligarcas y caciques eran las que sostenían la monarquía de Alfonso XIII.

 Por otra parte, la situación social era cada vez más convulsa con multitud de luchas obreras y creciente afiliación sindical. Se calcula que un 14% de los trabajadores estaban afiliados (en la CNT 700.000 y en la UGT 240.000) y la influencia política en el seno de la clase obrera se estaba configurando en las tres vertientes mundiales: anarquistas, socialistas y comunistas. Por eso uno de los objetivos principales de las clases dominantes era aniquilar al movimiento obrero con la prohibición de algunos partidos y sindicatos, la constante presión policial y patronal contra las huelgas y la persecución de los dirigentes obreros. El dictador proclamó el estado de guerra, disolvió las Cortes Generales, formó un Directorio Militar como forma de gobierno, los gobernadores civiles fueron sustituidos por gobernadores militares, en las Diputaciones Provinciales destituyó a los gestores poniendo en su lugar a oficiales del ejército, cesó a todos los cargos municipales y creó las llamadas Juntas Municipales de  Asociados (organismos nombrados por los militares y que después -a los pocos años- fueron controlados por los mismos caciques y corruptos que antes gobernaban los ayuntamientos).  Ilegalizó a los partidos existentes.

La jerarquía eclesiástica apoyó abiertamente la implantación de la dictadura de Primo de Rivera.

El Directorio Militar creó el Somatén Nacional, una milicia armada que practicaba el pistolerismo contra los partidos de izquierda y los sindicatos. Lógicamente apoyada y financiada por la patronal y los terratenientes. Al mismo tiempo creó la Unión Patriótica como único partido "apolítico" tolerado y con una vinculación directa con el Somatén.

En Sevilla y su provincia en 1929 había unos 4.000 miembros del Somatén, la mayoría propietarios y labradores. Y la Unión Patriótica contaba con más de 40.000 afiliados, gentes de derecha católica y pudientes económicamente que después volverían a ingresar en los partidos Conservador y Liberal al terminar el mandato de Primo de Rivera.

En su pretensión de acabar con el sindicalismo de clase y engendrar la división sindical prohibió a la CNT y toleró la participación de UGT en la llamada Organización Corporativa Nacional, un organismo corporativo impuesto por decreto ley con el que la dictadura pretendía juntar a patronos y obreros como si defendiera los mismos intereses.

Pero la realidad era muy distinta, por ejemplo, en agosto de 1928 hubo una huelga de la construcción en Sevilla que afectó a las obras para la Exposición y el gobernador José Cruz Conde emitió un bando el 10 de agosto para aplastar la huelga dando un plazo de 48 horas para la vuelta al trabajo amenazando con el despido a los que no lo hicieran y el destierro a 300 km de Sevilla a los detenidos en piquetes. Solicitando a los empresarios los nombres de los que sigan en huelga para aplicarles sanciones gubernativas y anunciando que las obras continuarán con esquiroles de otras procedencias geográficas. Dicho gobernador era empresario bodeguero y comandante de Artillería, le apodaban <el cirujano de hierro>.

En varias ciudades y pueblos del territorio nacional se produjeron diversos episodios de terrorismo. Sobre todo asesinatos de dirigentes obreros y periodistas por parte del Somatén que fueron respondidos por asesinatos de empresarios por un sector de anarcosindicalistas que consideraban la acción violenta como única forma de respuesta legítima. Éstas acciones provocan la desafiliación a los sindicatos y el aumento de las contradicciones internas en toda la izquierda política y social porque la espiral de violencia iba incrementándose y era imparable. 

En agosto de 1929 el PSOE y la UGT se distancian de la colaboración en organismos creados por la dictadura.

En enero de 1930 dimite el dictador Primo de Rivera al perder el apoyo de los que lo llevaron al poder. Fue sustituido por Dámaso Berenguer, otro general que impuso la llamada "Dictablanda" con el objetivo principal de sostener a la Monarquía frente al auge creciente de las fuerzas antidinásticas.

También en 1930 se suceden manifestaciones de estudiantes en muchas universidades y conflictos sociales con huelgas obreras en las principales ciudades y luchas de jornaleros y campesinos pobres en los pueblos. En agosto de dicho año se constituye el Pacto de San Sebastián, la oposición antimonárquica forma un Comité Nacional Revolucionario. En diciembre se produce una sublevación republicana en Jaca y Cuatro Vientos. El gobierno de Berenguer declaró el estado de guerra en todo el país para contener las ansias de cambio que como se demostró pocos meses después ya eran incontenibles.



 

La situación mundial acentuaba la lucha de clases.

 

 En los años veinte la clase obrera vivió tiempos de utopías y esperanzas porque en 1917 triunfó en Rusia una revolución socialista que comenzaba a crear el primer estado obrero y campesino de la historia constituyendo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), todo un referente vivo que irradiaba la demostración de que era posible cambiar la situación para favorecer a los más humildes y marginados en las sociedades capitalistas. Los poderes establecidos y sostenidos por las clases pudientes empezaron a sentirse amenazados por la influencia comunista.

Así en Italia, inmersos en la ruina económica y la crisis política y social tras la Primera Guerra Mundial se propició por un lado el aumento de movilizaciones obreras y campesinas y por otro la frustración de las clases dominantes. En especial los industriales y los propietarios agrarios fueron proclives a la creación y financiación de un partido que se enfrentará a la "marea roja". Esta amenaza revolucionaria catapultó al diputado del Bloque Nacional, Benito Mussolini, y a la creación en Roma (noviembre de 1921) del Partido Nacional Fascista (PNF) que a su vez creó una organización paramilitar (la Milizia) escuadras fascistas que desataron una violencia sin precedentes quemando sedes de partidos de izquierda y de sindicatos, maltratando y asesinando a políticos, periodistas e intelectuales. Y ante todo ese terrorismo implantado por los "camisas negras" la policía era cómplice y dejaba actuar.

Ante tanta agresión fascista la izquierda política y social (PSI, PCI, Confederación General del Trabajo (CGL),...) crearon en febrero de 1922 la Alianza del Trabajo y este frente unido convocó una huelga general de protesta para el 1 de agosto. Las escuadras fascistas actuaron contra los huelguistas y se ofrecieron de esquiroles para que funcionaran algunos servicios públicos como el transporte. 

La crisis de las instituciones las hacía insostenibles y Mussolini concentró a 60.000 fascistas en Nápoles anunciando una <Marcha sobre Roma> para asumir la toma del poder. Aquello incrementó los apoyos de Industriales, propietarios agrícolas, amplios sectores de la clase media, terratenientes y caciques locales. Muchos jefes de policía colaboraban abiertamente con las bandas fascistas y con la complacencia del Ejército, el rey Víctor Manuel III nombró primer ministro a Mussolini el 3 de noviembre de 1922. Desde entonces se le dominó <el Duce> y en la Cámara de Diputados los conservadores, liberales y otros representantes de los sectores burgueses escenificaron el 16 de noviembre el entreguismo de los plenos poderes a un tirano antidemocrático como después se demostró en el transcurso de los acontecimientos. En conclusión, los poderes económicos y las instituciones del sistema capitalista engendraron el fascismo como respuesta al avance de las ideas de izquierda entre la clase obrera y los sectores populares.

Al otro lado del Atlántico se iba a producir el dramático final de "los felices y locos años 20": el crack de Wall Street. El 24 de octubre de 1929 el pánico sacudía esa bolsa neoyorquina. Se produce un hundimiento de las cotizaciones y cambiaron de propietarios unos 13 millones de acciones que provocan la ruina de miles de accionistas. A la pérdida de los ahorros se sumaron fuertes descalabros para los inversionistas al estallar algunas burbujas inmobiliarias. Se generó una crisis bursátil y quebraron unos 9.000 bancos ¡una auténtica bancarrota!. La recesión económica era galopante con suspensiones de pagos y quiebras generalizadas que se tradujo en la caída del Producto Nacional Bruto. A esa bancarrota le siguió una Gran Depresión con cierre de empresas y el abandono del campo por miles de granjeros que provocó una crisis agraria.

Y lo más dramático socialmente: el desempleo alcanzó a 12 millones de trabajadores (el 25% de la población) que ante la falta de subsidios y el total desamparo acudían a centros de beneficencia para pedir un plato de comida. El hambre y la miseria se extendieron por todo el país. 

El gobierno de EE.UU. adoptó medidas proteccionistas suprimiendo el libre comercio, imponiendo aranceles, devaluando el dólar, abandonando el patrón oro como valor de cambio internacional, etc.

En definitiva el crack financiero conllevó el colapso del comercio internacional y a los pocos meses sus repercusiones llegaron a Europa (Alemania, Francia,...) y al Reino Unido. Fue la mayor crisis del capitalismo que se agravó en los años 30 y que se convirtió en una conflagración mundial a partir de 1939.