viernes, 25 de agosto de 2023

Las Comisiones Obreras Juveniles CC.OO.JJ.

 En el verano de 1967 en la Escuela de Aprendices de La Hispano Aviación (H.A.S.A.) se creó en Sevilla una organización obrera juvenil al calor del crecimiento de las comisiones obreras en varias provincias del Estado. Este movimiento organizado de los jóvenes obreros también tuvo carácter estatal y en algunas ciudades andaluzas como Málaga y Granada tuvieron una implantación significativa.

Aquella experiencia organizativa duró hasta 1971 en que se extinguieron por diversas circunstancias.

 (Las fotos son de finales de los años 60 y muestran alumnos de la Escuela de Aprendices de La Hispano Aviación que fundaron las CC.OO.JJ. de Sevilla)







En el siguiente texto del historiador Alfonso Martínez Foronda contenido en el libro <LA CONQUISTA DE LA LIBERTAD> (editado por CC.OO. de Andalucía) se pueden conocer más detalles:

 


 

Las Comisiones Obreras Juveniles (CC.OO.JJ.)

La creación de las Comisiones Obreras Juveniles responde a la necesidad de vincular a los jóvenes con el movimiento obrero atendiendo, preferentemente, los derechos de la juventud, escudriñando las reivindicaciones de los jóvenes. El semillero de las CC.OO.JJ. serán las Escuelas de Aprendices de determinadas empresas, fundamentalmente metalúrgicas, y también en los distintos centros de enseñanza reglada de la Formación Profesional. Así, aparecerán estas Comisiones Obreras en empresas como la Hispano Aviación, CASA o TUSSAM, de Sevilla; en la RENFE o la VERS malagueñas. Pero al mismo tiempo, su doble naturaleza, obrera y juvenil, les permitió ampliar su radio de acción, más allá del terreno laboral, extendiéndose a otras plataformas asociativas de los barrios de las grandes ciudades, participando o creando clubes de distinta naturaleza. En este sentido, se puede decir que las CC.OO.JJ. fueron el germen de lo que, posteriormente, fue el movimiento ciudadano.

 La militancia de las CC.OO.JJ. volverá a reproducir la conjunción entre la militancia comunista, mayoritaria, y la procedente de acción católica. En el caso de Málaga la dirección de las Comisiones Obreras Juveniles está formado por jóvenes que, a su vez, pertenecen a las Juventudes Comunistas.(538). En Granada, en cambio, muchos de estos jóvenes son universitarios sin adscripción partidaria, así como trabajadores jóvenes de los barrios y pueblos cercanos a la capital. En Sevilla, la militancia será básicamente obrera y comunista, aunque también jugarán un papel importante los jóvenes cristianos de acción católica de la VOS y de la JOC, así como algunos estudiantes de Enseñanzas Medias y universitarios (539).

 Las CC.OO. JJ. de Sevilla se crean en el verano de 1967. Inicialmente, los jóvenes de la Escuela de Aprendices de la Hispano Aviación, ya habían exigido su participación en las Elecciones Sindicales de 1963 en cuanto a que, como asalariados, tenían derecho al voto, aún siendo menores de edad. De otra parte, la dirección de la Asociación de Antiguos Alumnos de esta empresa había sido tomada por algunos dirigentes comunistas y, a partir de ahí, se organizaban charlas y conferencias de claro contenido social. La cuna de las CC.OO.JJ. de Sevilla fue, sin duda, la Hispano Aviación, ya que prácticamente varios cursos completos de la Escuela de Aprendices pasaron a engrosarlas. A comienzos de 1967 estos jóvenes de la Hispano llegan a realizar asambleas diarias con el objetivo de “institucionalizar el grupo” y evitar su dispersión. Estas asambleas estaban dirigidas por Antonio Benítez Berraquero, Rafael Luque Ramírez, Francisco Pérez Romero, Francisco Sánchez Legrán, o José Millán Márquez, entre otros. Asimismo, participarán en la manifestación en solidaridad con Eduardo Saborido, tras su detención en enero de 1967, y van extendiendo su influencia –a través de los contactos que les facilitan bien las Juventudes Comunistas o las propias Comisiones Obreras- con otros jóvenes de otras empresas o de algunos barrios, incorporándose también jóvenes de procedencia cristiana. Inicialmente, se denominan “Comisiones Juveniles”, con el objetivo claro de formar un grupo heterogéneo que les permitiera ampliar su influencia. En este sentido, irán realizando asambleas durante 1967 en Alcalá de Guadaira o en las pozas de Villaverde del Río y en 1968 en el canal de San Jerónimo, donde unas decenas de jóvenes intercambian experiencias.




















Una vez que se formaliza su constitución a mediados de 1967 (con predominio de jóvenes de la Hispano, pero también algunos efectivos de otras empresas como CASA (con Manuel Sandino Conde), FASA (donde las dirigía José A. Alfaro Rincón), de las Juventudes Comunistas y jóvenes cristianos) formarán parte de las Comisiones Obreras sevillanas y de la propia Intercomisión, donde el representante de las CC.OO.JJ. será Antonio Benítez Berraquero. Entre los más destacados de las sevillanas fueron José del Río Caballero (CASA), Antonio Benítez Berraquero, Francisco Sánchez Legrán, Rafael Luque, José María Delgado, José A. Nieto Martínez o Francisco Pérez Casado (casi todos ellos de Hispano Aviación). En aquellas Comisiones Obreras Juveniles también participó Alfonso Alcaide (posterior Presidente Nacional de la HOAC) y que posteriormente participaría activamente en la famosa “Comisión de los Cien” de la metalurgia sevillana en 1976.(540) Fomentadas por la dirección de las Comisiones Obreras sevillanas llegaron a tener entre 1967 y 1968 más de 500 militantes.(541) Aunque su militancia fue eminentemente masculina, sin embargo, algunas mujeres participaron en reuniones de las CC.OO.JJ., como las hermanas Rosario y Carmen Núñez, Rosario Mulas Carreras o Servanda Alcázar (“Mariflex”), entre otras.(542)  

 Algunos jóvenes malagueños de CC.OO. ya realizan un trabajo de apoyo a las candidaturas de Comisiones Obreras en las Elecciones Sindicales de 1966, tanto en la distribución de panfletos de Comisiones Obreras pidiendo el voto, como en el propio sindicato vertical distribuyendo las candidaturas de CC.OO. para las distintas Secciones Sociales. El responsable de las Comisiones Obreras Juveniles fue, hasta su detención en 1968, Antonio Camaño Gómez. Junto a él jóvenes como Pepe Márquez, José Ariza, Francisco Ramírez Martín, Rafael González Saldaña, José Campos Moya o Juan Gutiérrez Campoy, iniciaron un trabajo importante a las Comisiones Obreras malagueñas en sus inicios.

La capital granadina y los municipios de Atarfe y Peligros fueron los centros donde más incidencia tuvieron las CC.OO.JJ, siendo Manuel Sánchez, “El rubio de La Virgencica”, uno de sus primeros dirigentes. La actuación de los jóvenes granadinos fue la de apoyar cuantas movilizaciones planteaban las Comisiones Obreras, así como la distribución de todo tipo de propaganda. Por ejemplo, con motivo de la difusión del anteproyecto de convenio colectivo de la construcción de 1970, su ayuda fue esencial. El arrojo de estos jóvenes, que no medían el peligro, llevó a algunos de ellos como al propio Manuel Sánchez, Nicolás García, Manuel García, Antonio Castellano o Natividad Bullely –y otras mujeres- a ser detenidos en la Semana Santa de 1970 mientras repartían folletos de las Comisiones Obreras de la Construcción, junto a jóvenes universitarios. Algunos de ellos fueron juzgados por el TOP y otros fueron enviados por sus padres a ciudades como Madrid, Barcelona o Mallorca.(543)

 La organización de las CC.OO.JJ. adoptará formas diversas: por empresas, por barrios o mediante asambleas de distintos sectores. En Málaga, por ejemplo, en el barrio de El Perchel se organizaban por calles de forma celular –reproduciendo la estructura de las Juventudes Comunistas- de forma que cuando se producía alguna caída, como la de 1968, quien quedaba fuera volvía a reorganizarlas. En Granada, al incluirse universitarios y jóvenes de pueblos cercanos a la capital, la organización era más asamblearia. En Sevilla, los jóvenes se organizan por barrios y serán ellos quienes sembraron de inquietudes sociales muchas barriadas desde sus reivindicaciones juveniles. Las CC.OO.JJ. de Sevilla llegaron a crear una coordinadora que agrupaba a una veintena de barrios. En esta coordinadora estarán representados los principales dirigentes de estas Comisiones Obreras Juveniles, aunque eran mayoría los que provenían de la Escuela de Aprendices de la Hispano Aviación.













Entre los miembros de esta coordinadora están José del Río Caballero (San Jerónimo) y Antonio Andrade (Bellavista), Francisco Pérez y Francisco Sánchez Legrán (Pío XII), Rafael Luque (Triana), José María Gallego “El cabeza” (Puerta de la Carne), “El Chato”, J. Millán Márquez, “El sin Dios” y Juan José Becerra (Bellavista) y Jaime Baena Abad (San Juan de Aznalfarache), y Antonio Benítez (por la Hispano Aviación), entre otros. En general, la acción de los jóvenes consiste en reforzar el activismo de las restantes Comisiones Obreras, sirviendo como elementos de apoyo de aquéllas. La distribución de propaganda, “la siembra”(544), el reforzamiento de las manifestaciones callejeras, las pintadas y otras acciones similares fueron sus principales actividades.(545) El choque de algunos jóvenes con el profesorado falangista en las Escuelas de Aprendices o en los centros de Formación Profesional llevó en algún caso a la expulsión de los alumnos que se señalaban y, por reacción, muchos de estos terminaron militando en las Juventudes Comunistas. Este es el caso del conflicto que se produjo en la Hispano Aviación en septiembre de 1967 cuando fueron castigados varios alumnos y se hizo un expediente de expulsión para un destacado dirigente de las Comisiones Obreras Juveniles. Como consecuencia de ello la Comisión Obrera de la empresa se solidarizó inmediatamente con aquéllos.(546)

 




 Durante 1967, la confluencia del 50 aniversario de la Revolución soviética, el asesinato del Ché Guevara en Bolivia o la lucha del pequeño Vietnam, supusieron elementos de agitación ideológica con gran impacto en la juventud que sirvieron para aumentar la adscripción a aquellas Comisiones Obreras Juveniles. Durante 1968 las acciones de las CC.OO.JJ. de Sevilla, que se habían desarrollado rápidamente, aumentaron considerablemente. A comienzos de enero de ese año, organizan la primera protesta con motivo de la muerte de unos niños por hundimiento de su casa. En el mismo cementerio increparon al Gobernador Civil, Utrera Molina.(547) El 3 de abril de 1968 se concentran medio millar de jóvenes ante el Gobierno Civil para entregar unas mil firmas en las que se recogían las principales reivindicaciones de los jóvenes (vivienda, acceso a la enseñanza, creación de clubes juveniles en los barrios o la más genérica de “a igual trabajo, igual salario”, entre otras).(548)

Participarán activamente durante las jornadas de lucha del 30 de abril y del 1º de mayo, repartiendo octavillas y produciendo manifestaciones relámpago por el centro de la ciudad. Finalmente, apoyarán las movilizaciones de otras empresas, como las de FASA o HYTASA, realizando pintadas o haciendo acto de presencia en los piquetes contra los esquiroles.(549) Durante el Estado de Excepción de 1969 seguirán realizando acciones como la distribución de propaganda contra la Ley Sindical, en abril de ese año; o celebrando el 1º de mayo con manifestaciones relámpago por el centro de Sevilla. Durante el mes de junio de ese año las CC.OO.JJ. irán radicalizando sus acciones y realizarán varias manifestaciones pidiendo la libertad de algunos presos políticos y hostigando a algunas entidades bancarias.(550) En noviembre convocarán una manifestación contra la guerra en Vietnam, ante el Consulado de EE.UU., donde se practicaron cuatro detenciones.(551)

 Generalmente, éstas fueron más radicales que el resto de las Comisiones y, de hecho, cuando se produce la represión hacia el movimiento obrero entre 1968 y 1971, el acceso de muchos jóvenes a la dirección de aquél, notará su radicalismo. Progresivamente, las CC.OO.JJ. habían comenzado a desbordar los cauces del movimiento obrero y sus acciones, más violentas, eran ajenas a la cultura sindical que habían creado las Comisiones Obreras. Su extremada politización –amén de que su papel no estuvo casi nunca bien delimitado dentro de la organización-, hizo que empezaran a disgregarse en torno a 1971. Sin embargo, la decisión de abandonar esta organización juvenil se debe, esencialmente, a la necesidad que tiene la organización de reforzarse por la represión a que se ha visto sometida y desde entonces los jóvenes acceden directamente a las Comisiones Obreras.

(538) Cf. Entrevista a Antonio Camaño, por Alfonso Martínez Foronda, AHCCOO-A.

(539) Cf. Entrevista a Antonio Benítez Berraquero, por Alfonso Martínez Foronda. AHCCOO-A.

(540) Cf. Fundación de Estudios Sindicales: Morería, 10..., op. cit. pp. 9 y 10.

(541) José del Río Caballero afirma que la iniciativa de crear las CC.OO.JJ. partió de Eduardo Saborido, que fue quien “más animó a la creación de éstas”. Cf. Entrevista a José del Río, por Custodio Velasco, AHCCOO-A.

(542) Cf. Entrevista a Antonio Benítez Berraquero, por Alfonso Martínez Foronda, AHCCOO-A.

(543) Cf. Entrevista a José Cid de la Rosa, por Alfonso Martínez Foronda y Marcial Sánchez, AHCCOOA.

(544) Antonio Camaño afirma que a los jóvenes malagueños los ocupaban fundamentalmente en “la siembra”, es decir, reparto de octavillas. Entrevista a Antonio Camaño, por Alfonso Martínez Foronda, AHCCOO-A.

(545) Por ejemplo, las CC.OO.JJ. de la Hispano Aviación aprovecharon el Club de Antiguos Alumnos de la empresa, que organizaba actividades culturales o lúdicas los domingos, que denominaban “mitin-fiesta”, para realizar asambleas y tratar los problemas de los jóvenes tanto en su propia escuela como a nivel general. Cf. Entrevista a José del Río, por Custodio Velasco, AHCCOO-A.

(546) Cf. RUIZ GALACHO, E.: Historia de las Comisiones Obreras..., op. cit. pp. 63-64.

(547) Esta casa se hundió en la calle Guadalupe, número 4 y a consecuencia de este hecho murieron varios niños. Un miembro de las CC.OO.JJ. le dijo a Utrera Molina: “¡Gobernador, asesino, viviendas decentes para los obreros!”. Cf. Entrevista a Antonio Benítez Berraquero, por Alfonso Martínez Foronda, AHCCOO-A.

(548) Manuel Sandino y Antonio Benítez, rodeados por la policía, subieron a entregar las firmas al propio Gobernador Civil, Utrera Molina, pero ante la ausencia de éste se las dieron a un bedel. Cf. Entrevista a Antonio Benítez Berraquero, por Alfonso Martínez Foronda, AHCCOO-A.

 (549) Sus acciones eran, la mayor parte de las veces, relámpago. Por ejemplo, cuando pintan la fachada de HYTASA, de centenares de metros, tardan sólo tres minutos y en esta acción se congregan más de 300 jóvenes. Véase entrevista a Antonio Benítez Berraquero, por Marcial Sánchez, AHCCOO-A.

(550) Cf. “Panorámica y Memoria Anuales” de la Brigada Regional de Información de 1969, p. 3, en AHCCOO-A.

 (551) Cf. “Panorámica y Memoria Anuales” de la Brigada Regional de Información de 1969, p. 5, en AHCCOO-A. 


Canción de aquellos años con la que se identificaban todas las personas que luchaban contra la dictadura franquista.





  
 
 









Como puede apreciarse las escuelas de aprendices jugaron un papel fundamental en aquel movimiento de lucha y en Sevilla, sobretodo, la de La Hispano Aviación cuyos aprendices fueron pioneros (algunos se mencionan en el texto anterior). También es necesario indicar que el responsable de las Juventudes Comunistas en la estructura clandestina del PCE a nivel provincial era Eduardo Saborido que, a su vez, era trabajador de La Hispano Aviación y enlace sindical con presencia en el Sindicato del Metal. Lo cuál favoreció que se hicieran confluir todos los contactos de jóvenes del PCE, de las JJ.CC., de CC.OO. e incluso de las organizaciones cristianas J.O.C. y V.O. Asimismo se utilizó como punto de encuentro el Patio del Metal en la calle Morería.

Especialmente hubo un curso de aprendices, el de 1966, que aproximadamente el 80% se hicieron militantes comunistas y desplegaron una intensa actividad tanto en H.A.S.A. como en la ciudad en su conjunto. En la fábrica realizaban asambleas de aprendices en el tiempo del bocadillo, recogieron firmas en apoyo a un Programa Reivindicativo de la Juventud, en las acciones clandestinas eran expertos en las pintadas con kanfor y el lanzamiento de octavillas desde motos y vespas. Para impulsar la cultura entre sus compañeros organizaban charlas-coloquios de intelectuales en los clubs juveniles y la asistencia a películas de arte y ensayo en el Cine Club Vida que estaba en la calle Trajano.

 

 




En las factorías de Construcciones Aeronáuticas C.A.S.A. también se organizaron las CC.OO.JJ. En Getafe hubo bastante actividad y numerosos jóvenes comprometidos (pero al carecer de datos y referencias por mi parte no puedo incluirlo en este reportaje). En la de Sevilla, en 1966, ya destacaban algunos compañeros como Manuel Sandino Conde, José Del Río Caballero, Jose Antonio Nieto Martinez, Miguel Jiménez Hinojosa, Jaime Baena Abad,…entre otros.












 La semilla que ellos sembraron germinó en otros aprendices de cursos posteriores. Así en 1970 durante una huelga de la Construcción en Sevilla el aprendiz de 3º año Adolfo Baena Lara habló en el vestuario para que saliéramos de la Escuela y fuéramos en marcha hasta la puerta de la fábrica y nos sumáramos a los obreros. La mayoría de jóvenes de los tres cursos fuimos en masa para fuera en vez de formar filas en las puertas de las aulas correspondientes. Ya en el patio de la entrada vimos a dos hombres corriendo con una pancarta y saltando por el portalón ancho que dá acceso a la Base Aérea de Tablada. Se trataba de dos componentes de un piquete de los albañiles en huelga que vinieron a recabar la solidaridad con la lucha de la Construcción (ellos eran dos militantes del PCE y albañiles: Jose Miguel Cáliz y Sebastian Gamero); al parecer en la puerta de la fábrica había policías y un miembro de la policía militar de la Base –el Teniente Rincón- sacó una pistola que los obreros le arrebataron a patadas cayendo ésta por el suelo y en ese tumulto los albañiles emprendieron la huida en dirección contraproducente.

Volviendo al patio de entrada a la Escuela, sucedió que instantes después de pasar corriendo los de la pancarta, llegaba el Jefe de Estudios –Juan Macías- que en tono muy severo instó a que regresáramos dentro porque según dijo “aquello no tenía nada que ver con nosotros”. Y así lo hicimos, regresamos en silencio y con temor a posibles represalias. Afortunadamente no buscaron al “cabecilla” como era frecuente en las tácticas represivas.

Poco después, en el otoño de 1970, al calor de la efervescencia reivindicativa en los centros de trabajo y de estudio un grupito de aprendices intentamos plantear algunas reivindicaciones para que se recogieran en la plataforma del Convenio Colectivo que se iba a negociar en Madrid. En días anteriores nos reunimos clandestinamente valorando los puntos a plantear y quién tenía que hablar en la asamblea. Los puntos se referían a rebajar la severidad del reglamento militar –CASA era una fábrica militarizada dependiente del Ministerio del Aire- pues era obligatorio el pelado al rape, las reuniones estaban prohibidas, no se podía fumar, había que formar filas constantemente,…toda una serie de obligaciones propias de un cuartel militar. También pretendíamos tener más horas semanales de estudio y un incremento en la cantidad de dinero que nos daban como “salario”.

En cuanto a quién tenía que hablar no hubo problemas porque el compañero Benito Andrades Romero se ofrecía voluntario. Benito era un niño de 15 años y un precoz militante de las Juventudes Comunistas y de las CC.OO.JJ. Por la influencia de su hermano Antonio estaba militando en su lugar de residencia familiar: Bellavista. Yo era del mismo curso entramos de PREAprendizaje en Septiembre de 1967 y en las prácticas de taller como Ajustadores estuvimos muy próximos en los bancos de trabajo durante el Primer Curso de Aprendizaje (1969-1970).



Para ir a la asamblea habíamos convencido a algunos de nuestro curso: Juan Diego Caballero Moya, Antonio Fernández Delgado <El Pope> y Francisco Rodríguez Martín. También fueron tres de cursos superiores: Adolfo Baena Lara, Juan Pérez López y Manuel Méndez Parra. Si mal no recuerdo éramos ocho en total. La asamblea fue en el Salón de Actos del Sindicato Vertical en la Plaza del Duque y para hablar había que subir al escenario elevado muy por encima de los asientos de la planta baja.

Benito subió cuando lo presentaron los representantes sindicales como algo insólito y novedoso. Con muchos nervios alzó su voz y consiguió leer y explicar todos los puntos reivindicativos. En las asambleas obreras era frecuente la presencia de chivatos y confidentes al servicio de la empresa y de la policía.

Al día siguiente de forma fulminante Benito fue expulsado de la Escuela sin ni siquiera informarle del motivo. Estaba claro que la dirección de la empresa quería dar un escarmiento contundente a todos los jóvenes aprendices y Benito fue la víctima propiciatoria. Recuerdo como lloraba –era un niño- y vino donde yo estaba en la zona de las máquinas convencionales. Todos los demás asistentes a la asamblea estábamos acojonados temiendo represalias y asistiendo impotentes a aquella injusticia que impidió también que pudiéramos informar discretamente al conjunto de los aprendices.

Pasados algunos días ya que yo era uno de los sospechosos de asistir a la asamblea, conmigo tomaron la represalia de negarme el acceso a la profesión de fresador para lo que estuve haciendo prácticas durante tres meses en el taller. Asimismo me negaron asistir al Campamento de verano al año siguiente.

En mi relación personal con Benito Andrades tengo inolvidables recuerdos de activismo clandestino. Con él había participado en lanzar pequeñas octavillas (palomitas le llamaban entonces), distribuir periódicos clandestinos y asistí a manifestaciones relámpago (recuerdo especialmente una en el año 1970 que empezó junto al Canódromo que había en la barriada de Los Pajaritos). Estas acciones estaban organizadas por las Juventudes Comunistas del PCE y por las CC.OO.JJ., en ambas organizaciones el hermano de Benito, Antonio Andrades, era un dirigente provincial.

Nunca más ví a Benito Andrades Romero y al paso de los años me enteré que murió en un accidente de tráfico.

En su libro de vivencias Antonio Salcedo refirió brevemente el despido del niño Benito en el contexto de la crónica de aquella asamblea donde lo más resaltable fue la intervención de <El Niño> (Jose Antonio Nieto Martínez) que se revelaba públicamente como un nuevo baluarte de dirigente obrero en la Factoría de Tablada.

Este es el texto que escribió Antonio Salcedo en la página 48 de su libro:






 

 


(Todos los datos y la mayoría de las fotos de este reportaje aparecen gracias al Archivo Histórico de CC.OO. de Andalucía)