Paco Solís nació en Villamanrique de la Condesa el día cinco de septiembre de 1950 y por circunstancias familiares estuvo internado en un orfanato hasta los nueve años de edad. Con dicha edad fue a vivir a Sevilla en el Polígono de San Pablo, y estudió en la Ciudad Juvenil de Bellavista (hoy denominada Blanco White). Ahí adquirió formación profesional en dos oficios: carpintero y mecánico ajustador.
Su primer encuentro con el mundo del trabajo fue en un almacén de tejidos vinculado a El Corte Inglés y allí tuvo que vivir muchas injusticias que se asumían con resignación por el individualismo imperante y la falta de organización colectiva.Después de cumplir con el
servicio militar obligatorio, la mili, en 1974 con 24 años ingresa en CASA
realizando cursos de formación del PPO (promoción profesional obrera). Empezó
de montador aeronáutico en la sección del MIRAGE y a los seis meses lo
trasladaron al mantenimiento de Herramientas donde desarrolló su vida laboral
hasta tres años antes de prejubilarse que fue reciclado a montador. Como
herramentista adquirió gran prestigio profesional por su destreza en reparar
toda clase de herramientas, sobre todo neumáticas, que se utilizaban en las
secciones de montaje, utillaje, piezas elementales, maquinarias, etcétera
27 de septiembre de 1984. Marcha a Madrid. En la foto se ve a Paco Solís junto a Pepe Gilabert, Domingo Tallafet y Francisco Tirado, entre otros.
Empezó a forjarse como cristiano de base en Círculos de influencia de la HOAC (Hermandades Obreras de Acción Católica) una organización religiosa legal que también estuvo comprometida en la lucha clandestina antifranquista. Por entonces, en la factoría de Tablada en el año 1976 surge el llamado "sindicato de la yerba" porque se reunían en los jardines. Junto a este grupo de compañeros Paco apoyaba un sindicalismo autogestionario distinto al que el PCE y otras organizaciones comunistas promovían desde los años sesenta. Entre 1976 y 1979, el mencionado grupo junto a otros activistas editó un boletín llamado <Información Obrera> que se distribuía en las factorías de Tablada y San Pablo. En el comité de redacción participó el compañero Solís que también escribió algunos artículos. Pero, el comienzo de los cambios en el panorama sindical acabó con esa experiencia y la mayoría de los componentes del "sindicato de la yerba" se presentaron como independientes en una candidatura a las elecciones sindicales. Después ingresaron en la USO y posteriormente en la UGT. Un grupo ajeno a esa deriva, entre ellos Paco Solís deciden individualmente afiliarse a CC.OO. Y en este sindicato se mantuvo siempre, participando en las candidaturas y en los grupos de afiliados que promovían el voto sindical para Comisiones Obreras.
En la sección de Herramientas le ponen el apodo de Kung-Fu
por su parecido físico con el protagonista de una serie de TVE, ese mote lo
acoge con simpatía y nunca tuvo ningún incidente desagradable con nadie. Paco
supo ganarse el aprecio de todos y fue siempre el más entusiasta y trabajador
en los homenajes que se le organizaron a todos los que se fueron jubilando. A
ellos les escribía poemas resaltando sus buenas cualidades y algún que otro
episodio pasado en su vida laboral.
Actualmente Paco Solís está preparando la publicación de un libro que se llamará Poemas y Cantares y, ya tiene un precedente literario de prestigio porque en 1984 ganó el premio Antonio Machado del Ayuntamiento de Sevilla.
La gran obra, sin duda, en la vida de Paco Solís ha sido la
entrega abnegada y generosa a la lucha por mejorar la barriada Nueva Sevilla.
Al igual que muchos jóvenes matrimonios, Paco y Margarita compran un piso
seducidos por la publicidad engañosa de una empresa constructora que ofrecía
viviendas a bajo coste. Era evidente que el bajo coste se traducía en pésimas
condiciones de habitabilidad por las humedades, el aislamiento y las carencias
de todo tipo.
Al principio de los años 70 el barrio se empezó a construir en la Cañada de los Negreros en un extenso campo de olivos del municipio de Castilleja de la Cuesta. Pero apartado y marginado del pueblo por la autovía Sevilla-Huelva. No había infraestructuras básicas, la falta de accesos obligaban a caminar desde Castilleja o Bormujos. Sin agua, sin médico, sin colegios, sin tiendas comerciales,.... El dilema era: marcharse de allí o luchar por conseguir un barrio digno. En esa tesitura, superando la frustración Paco encarnó a una de las personas del colectivo de vanguardia que asumió que el único camino era la lucha vecinal para conquistar las mejoras necesarias. Y el instrumento fue fundar la Asociación de Vecinos Antonio Machado.
En las primeras juntas directivas trabajó con un grupo de personas entre las que se encontraban trabajadores aeronáuticos: Raimundo Cera militante de CNT en CASA San Pablo, Francisco Barragán Catalán y Paco Franco Martín que trabajaban en CASA Tablada y, en ésta factoría también trabajaba Rafael Vargas Masegosa que fue el primer presidente de la Asociación. De profesión delineante-proyectista y hombre con un trato exquisito en las relaciones humanas supo aunar las voluntades de gente con diferentes ideologías, credos, culturas, etc... consiguiendo una dinámica democrática que implicó a muchas vecinas y vecinos. Rafael Vargas Masegosa
Nueva Sevilla celebró sus primeros
30 años en 2004 y entre otras actividades y festejos editó un libro en el que
Paco fue una de las ocho personas que formaron el Grupo de Realización y
Planificación. Libro de 203 páginas ilustradas a todo color que contó con una
amplia participación de vecin@s actuales y antigu@s contando sus vivencias,
valorando el cambio cualitativo en la barriada y con recuerdos emotivos de
personas que ya no estaban físicamente.
En su faceta de militante cristiano, Paco Solís consiguió ser un
nexo de unión entre la izquierda progresista y la parte de la Iglesia
postconciliar que se entroncó con l@s parroquian@s del barrio. Es destacable
como algunos curas fueron miembros de la Asociación de Vecinos y en sus
homilías de masiva asistencia hablaban de los problemas que había que afrontar,
así mismo las monjas dominicas del Convento de Santa María la Real participaron
en acciones solidarias, incluso de asistencia humanitaria a una marcha
jornalera.
Personalmente, Paco impartió
catequesis durante siete años en la iglesia del barrio (Parroquia del Divino
Salvador) y en las de Pañoleta y Coca de la Piñera. También dedicó otros siete
años en ser Guía de Talleres de oración y durante cuatro años realizó estudios
de Teología alcanzando el título correspondiente.
Paco Solís rodeado de niñ@s a l@s que imparte catequesis.
Animado por la proximidad de su prejubilación compró una parcela en Hinojos y con la ayuda de su sabio amigo Fernando Leal aprendió a sembrar un huerto, a podar, sulfatar y a injertar en yema y en espiga logrando transformar un olivar de 50 olivos que produce aceitunas gordales y antes producía aceitunas manzanillas. Con el paso de los años ha dejado el relevo a su nieto Nicolás, el mayor de cuatro: Nico, Irene, Roberto y Pablo. A los cuáles adora y a los que está dedicando un tiempo precioso que -por su entrega en la lucha social- no pudo dedicar a sus hijas Margarita y Mariví. En su libro: ANTES QUE LLEGUE EL OLVIDO incluye poesías y prosas donde vierte el cariño que siente hacia la familia. Este libro publicado recientemente consta de cincuenta y seis relatos cortos que escritos con sensibilidad ternura y humor reflejan estampas de su infancia, juventud, circunstancias diversas que atravesó en su vida, anhelos y meditaciones,... vivencias comunes a varias generaciones que forman todo un universo que perdurarán en la memoria colectiva gracias a libros como éste.
Por cierto que un conocido poeta, escritor y periodista, Antonio García Barbeito, de su misma edad y con vivencias parecidas a Paco lo ha felicitado por el libro y considera que alguno de los suyos (sobre todo <la palabra del campo>) son primos hermanos hablando literariamente, claro.
(A continuación reproduzco un audio de felicitación de Barbeito):
(en los segundos finales del audio se escucha el agradecimiento de Paco Solís)
Hoy Nueva Sevilla tiene cincuenta y dos años de existencia y cuenta 8.500 habitantes (el 50% de toda Castilleja), parece un pueblo grande y los equipamientos sociales junto a los servicios públicos existentes determinan una calidad de vida importante para la ciudadanía.
Para terminar quiero anotar dos
cositas: mientras hablaba en plena calle con Paco fueron incontables las
personas de todas las edades que lo saludaron afectuosamente, pocas personas
pueden atesorar ese aprecio social. Y, por mi parte, tengo que reconocer
públicamente que el mejor compañero que tuve en toda mi vida en la Factoría de
Tablada -cerca de cincuenta años- ha sido Paco Solís Vázquez, el Kung Fu, con
el que comparto muchas inquietudes e ilusiones.
Pepe Gilabert, Manuel Raya y Paco Solís



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